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Editorial, jueves 10 de julio de 2008

El manifiesto del español

Se ha construido una polémica bastante absurda en torno al famoso manifiesto que anda circulando por algunos medios de comunicación en defensa y apoyo de la lengua española. El texto ha cosechado ya tropecientas mil firmas, y se esperan aún muchas más, cosa que nos parece lógica, porque en efecto, el español está perseguido en algunas comunidades autónomas de este país, como Cataluña, País Vasco o Galicia. Pero el caso es que hay constituidos dos grupos antagonistas: los que creen que nuestra lengua mayoritaria necesita defensa y los que piensan que en absoluto.
 
Nosotros compartimos el espíritu del manifiesto, lo respaldamos y lo apoyamos desde la modestia que nos caracteriza. Pero también decimos lo siguiente: ¿es acaso la lengua española lo único que necesita defensa en España? Alguien me dirá que por algún sitio hay que empezar…En efecto: hay que empezar por la defensa de lo que nos es común a todos incluso por encima de la lengua; me refiero, naturalmente, a la patria.
 
Porque díganme, promotores del célebre manifiesto: ¿para qué querremos hablar la misma lengua todos, o la mayoría de los que vivimos en España, cuando esto ya no sea la España que hemos conocido?; ¿tiene sentido defender con tanto ahínco el ingrediente base de nuestra cultura mientras dejamos vendido a su suerte el destino del mismo suelo que pisamos, nuestra identidad como pueblo, nuestras propias raíces?
 
Nada menos que el 54% de los lectores de DiarioYa.es piensan que el próximo mes de octubre se llevará a cabo la “consulta” de Ibarreche en el País Vasco. Si eso sucede, y las urnas dicen lo que los separatistas quieren que digan, el proceso de acoso y derribo al Estado Español será despiadado por parte del Gobierno de Vitoria. Entonces, ya no habrá excusas para ellos. Hablarán de “democracia”, de la voluntad del “pueblo soberano”, de “libertad” a la hora de elegir su destino como “nación”.
 
Nosotros creemos que, efectivamente, la lengua española necesita ser defendida. Pero no menos que la unidad de España. No menos que la integridad de la nación más antigua de Europa. ¿Haremos también manifiestos para ello?
 
 

 

Etiquetas:editorial