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Diario YA


 

Editorial, domingo 13 de julio de 2008

Es el momento de la unidad 

No es sólo una obviedad, es también una perogrullada que España necesita un principal partido en la oposición fuerte y asentado en unos principios sólidos. Da la sensación de que el Partido Popular cerró en falso la crisis previa a su último congreso nacional celebrado en Valencia, donde se puso la lupa sobre personalismos bastante improductivos, dejando el fondo político, la base doctrinal del partido, en un segundo plano. Mayúsculo error. Obsérvese que el PSOE, en su cónclave, terminó haciendo una afirmación de laicismo y apoyando la cultura de la muerte en una doble vertiente: la del aborto y la de la eutanasia. Nadie puede discutir que aprovechó el tiempo.
 
Si aceptamos, pues, que los populares no estuvieron especialmente afortunados en Valencia, es posible (en un ejercicio proactivo de optimismo existencial) que, por ejemplo, su congreso regional del País Vasco aclare ciertas posiciones que últimamente habían quedado desafortunadamente oscuras. En ese sentido, la afirmación que ha realizado Antonio Basagoiti, al poco de ser nombrado nuevo presidente de los populares vascos, de que el partido “no se dejará abducir por el nacionalismo”, y además tendrá siempre muy presente la línea marcada por San Gil, pensamos que constituye un prometedor comienzo.
 
El PP ha sido muy torpe con María San Gil. No dudamos que, como se ha empeñado en repetir Rajoy, no haya existido animadversión o mala fe por parte de la dirección en Génova, pero sí ha habido improvisación, torpeza y falta de claridad. Si el Partido Popular está de verdad convencido del papel que tiene que desarrollar en el País Vasco, si de verdad quiere ser el muro de contención de los separatistas, si está dispuesto a estar de manera incondicional con las víctimas de ETA y con sus familias, si, en definitiva, está preparado para sufrir y para pelear, entonces es evidente que ha cometido un error dejando al margen a María San Gil.
 
Sin embargo, caeríamos todos en un error inaceptable si, obcecados en el pesimismo de ese error, no supiésemos observar la ardua e importantísima tarea que hay que hacer en aquella maravillosa región española. Basagoiti acierta al tender puentes, al usar un tono conciliador, al querer juntar en vez de separar. Hay mucho trabajo por delante (y muy difícil), y seguro que cada uno de los miembros del PP vasco pueden hacer algo por mejorar la situación que allí se vive. Por esa razón es inteligente no exagerar insignificantes diferencias en este momento.
 
Por si fuera poco, el congreso regional del PP vasco coincide con el undécimo aniversario del cruel y salvaje asesinato de Miguel Ángel Blanco. Su emocionado recuerdo debe servirnos a todos, no sólo a los populares, para ser humildes en la búsqueda del bien común, para no creernos en posesión absoluta de la verdad si eso sirve para dividir y enfrentar. Si los miserables pistoleros de esa basura llamada ETA no hubiesen matado a Miguel Ángel, él ahora estaría trabajando por todos nosotros.

 

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